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El impacto de la COVID-19 en la propiedad industrial

Muchos, o mejor dicho, todos, estamos oyendo estas últimas semanas sobre el ya conocido “coronavirus”.

Diferentes informaciones sobre sus síntomas, efectos y medios para prevenirlo circulan por todos los medios informativos del mundo e inundan las redes sociales. Si bien el tema es muy serio, hay que reconocer el mérito de la gente que sabe sacarnos unas sonrisas en un momento tan duro como éste.

Pero aparte de esto, la COVID-19 también está ocupando su lugar en el ámbito de la propiedad industrial. Aunque parezca insólito, la propia Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) ha recibido en estas últimas semanas decenas de solicitudes de marcas tales como “CORONAVIRUS” para bebidas alcohólicas o “YO SOBREVIVÍ AL CORONAVIRUS” para prendas de vestir, o servicios de publicidad y gestión de negocios comerciales. Pero no tenemos la exclusiva, ya que en otras oficinas de marcas como la de Estados Unidos, México, Italia y en la propia EUIPO, se han detectado también diversas solicitudes que incluyen esta denominación o sus variantes ¿Cómo lo resolverán las diferentes oficinas? En principio no podemos considerar estos vocablos como descriptivos o genéricos en relación con los productos y servicios solicitados, pero dada la situación global y los estragos que está causando, quizá podrían ser denegadas por ser consideradas ofensivas o contrarias al orden público.

Otra cuestión llamativa es la de las “mascarillas de lujo” que han sacado marcas como Gucci, Fendi o Louis Vuitton para las celebrities y influencers más aprensivas y quizá desconocedoras aún del #Yomequedoencasa. Y, como siempre, para gustos los colores.

¿Se está banalizando de esta forma una enfermedad que está causando la muerte de miles de seres humanos en todo el mundo? O ¿simplemente lo tenemos que ver como una idea de negocio para un sector golpeado por el efecto coronavirus?

Muestra de que aún podemos confiar en la bondad del ser humano, son las campañas publicitarias que algunas marcas están reemplazando por anuncios de concienciación, como la empresa Ford en Estados Unidos, que ha mostrado su compromiso con la sociedad sustituyendo la publicidad de sus productos por campañas de concienciación sobre la COVID-19 dirigidas a los consumidores.

También estos días es noticia que China y EE. UU. compiten por ser los primeros en tener la vacuna contra el coronavirus, pero no son los únicos, también la Unión Europea (UE) pugna por el puesto.

El primero en conseguir una vacuna eficaz que ponga fin a este desastre sanitario, económico y social obtendrá el reconocimiento mundial, y también una patente de valor incalculable.

Nos consta que en la European Patent Office (EPO) se han presentado ya las primeras solicitudes de fármacos contra el coronavirus, pero se desconocen quienes son sus solicitantes.

Por el momento, sí tenemos constancia de la existencia de unos 300 ensayos clínicos en todo el mundo dirigidos a tratar la enfermedad y podemos tener la satisfacción de ser los primeros en lanzar un ensayo pionero en la transmisión del desgraciadamente famoso virus, que permitiría cortar la cadena de transmisión.

Así pues, la ciencia avanza y nosotros con ella.

 

Artículo de Imma Miralles.

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